
La docencia universitaria prepara una nueva semana de agite federal. Las magras actualizaciones salariales son una burla más que un paliativo. Por segundo año consecutivo el Congreso Nacional ha votado una Ley de financiamiento universitario. El pueblo argentino a través de sus representantes y de las muchas manifestaciones a lo largo del país demuestran que la universidad pública es un valor a defender.
Lo dijimos y lo repetimos: si hay veto, hay marcha. Por eso impulsamos un paro nacional de la docencia universitaria al día siguiente del veto y una acción colectiva frente al Palacio Pizzurno, así como en otros lugares céntricos de cada ciudad que cuenta con una universidad pública.
No hay universidad pública sin salarios dignos. Así no se aguanta más.
Si hay veto, hay marcha.



